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Serie Highlander, Karen Marie Moning

1. MÁS ALLÁ DE LA NIEBLA DE LAS HIGHLANDS
En el reino todo el mundo lo conoce como Halcón, legendario predador de los campos de batalla y los tocadores de las damas. Ninguna mujer puede resistirse a sus encantos, pero ninguna ha conquistado jamás su corazón. Hasta que un hada vengativa hace caer a Adrienne de Simone, del moderno Seattle a la Escocia medieval...

2. PARA DOMAR A UN HIGHLANDER
Gavrael McIllioch había nacido en un clan de guerreros de fuerza sobrenatural, pero abandonó su nombre y su castillo de las Highlands decidido a escapar del sombrío destino de sus antepasados. Ocultando su identidad al implacable clan rival que lo perseguía, pasó a llamarse Grimm para proteger a la gente que le importaba y juró no admitir jamás su amor por la encantadora Jillian St. Claire. Y entonces el padre de Jillian lo convocó con urgencia para que luchara en una competición en la que el ganador se casaría con la dama…

3.  EL TOQUE DE UN HIGHLANDER
El señor de Brodie, un poderoso guerrero escocés que vive en un mundo regido por leyes ancestrales, es incapaz de enamorarse de ninguna mujer. Un día sin embargo, ocurre un misterioso accidente y, de repente, una bella muchacha del siglo XXI se traslada al pasado. Lisa, moderna e independiente, aparece por arte de magia en la habitación de un bravo guerrero medieval y desea sobre todo huir cuanto antes de ese recóndico e inhóspito lugar. Pero no sabe que el señor de Brodie tiene otros planes, y mucho menos que está a punto de conquistar su corazón.  

4. EL BESO DEL HIGHLANDER
Encantado por un poderoso hechizo gitano, Drustan McKeltar lleva más de cinco siglos oculto en las profundidades de una cueva, sumido en un sueño eterno que burla a la muerte y el tiempo. Cuando la ciéntifica de Gwen Cassidy, que está de vacaciones por Escocia buscando un amor verdadero, lo despierta en pleno siglo XXI, Drustan descubre que no queda nada de su linaje y que las Highlands, las Tierras Altas Escocesas, no son más que un montón de ruinas. Pero Drustan no es un simple escocés, sino que por sus venas aún corre auténtica sangre druida y tiene la oportunidad de remediarlo. Acompañado de Gewn, extraña mujer de insolente lenguaje que lo tacha de loco, emprenderá un viaje por Escocia buscando el portal que lo devuelva a su tiempo y así evitar su maldición. 

5. EL HIGHLANDER OSCURO
Desde su ático en Manhattan, Dageus McKeltar contempla una ciudad resplandeciente, mientras dentro de él habita un oscuro vacío. McKeltar es a la vez un escocés del siglo XVI y un neoyorquino del siglo XX que libra una batalla imposible contra los trece druidas que han tomado posesión de su alma. Chloe Zanders, una estudiosa de objetos antiguos cuya familia procede de Escocia, conoce por casualidad a Dageous. Chloe no tardará en enfrentarse al reto supremo: luchar contra trece espíritus malignos por el corazón de un hombre.

6. EL HIGHLANDER INMORTAL
Con su larga melena y sus fascinantes ojos, Adam Black es sinónimo de problemas. Inmortal y arrogante, es un maestro de la seducción que puede recorrer el tiempo y los continentes… hasta que una maldición lo despoja de su inmortalidad y lo vuelve invisible. Sólo le queda una esperanza: que la única mujer en el mundo capaz de verlo acceda a ayudarlo. Gabrielle O’Callaghan, una estudiante de Derecho, ha sido maldecida con la capacidad de ver ambos mundos, el de los mortales y el de las criaturas mágicas. En cuanto ve a Adam Black, está segura de que ese hombre podría ser su perdición. Adam la arrastrará a un mundo de hadas que hierve de mortíferas intrigas… Si consiguen alzarse con la victoria, ganarán una recompensa que pocos mortales llegan a conocer jamás: un amor que no terminará nunca.

7. EL HECHIZO DEL HIGHLANDER
Un diabólicamente atractivo guerrero celta atrapado en el tiempo... y una mujer dispuesta a pagar el máximo precio para liberarle. 
Antiquismos secretos les persiguen. El peligro mortal y un deseo irresistible ensombrecen cada uno de sus movimientos. Es una relación para toda la eternidad. Y todo lo que les separa son "simplemente" mil trescientos años...

8. EN TUS SUEÑOS
En el año 928 un guerrero escocés se haya prisionero en el Reino de las Hadas. Ha sido engañado por el monarca de las Hadas, obligado a conceder cinco años de su vida a cambio de las vidas de los miembros de su clan. Lo que no le ha explicado el taimado monarca es que cinco años en el oculto reino equivalen a quinientos años mortales. Cuando acabe el tiempo previsto podrá volver al mundo humano durante un mes, si al cabo de éste no ha conseguido encontrar un amor verdadero, seguira cautivo. Es aquí donde entrará en escena la Reina de las Hadas y su corte creando con su magia recuerdos en la única mujer capaz de salvarlo.

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Rendido por tu Amor... Capítulo 1

Crystal mantuvo su paso lento y orgulloso sólo porque era consiente de que todos los que se hallaban en la habitación la observaban. De haberse encontrado sola, hubiese comenzado a correr  por los pasillos inmediatamente como alma que lleva el diablo. Pero no iba a permitir mas habladurías. Ya no más. Su padre se encontraba gravemente enfermo, la situación ya no era como antes, se había tornado casi insostenible. Ahora le tocaba a ella defender y mantener su hogar, como hija del laird que era, se aseguraría de mantener todo en orden. Puede que la consideraran indefensa y frágil como una estatuilla de porcelana, tan maleable como la cera cerca del fuego, pero todos se equivocaban. Era su deber, y sobre todo la voluntad de su corazón hacer lo correcto en los momentos difíciles como estos.

Miró detenidamente mientras avanzaba los pasillos que fueron testigos de su infancia tierna y despreocupada. Los salones que hasta hace poco albergaron risas y sueños ahora eran lúgubres, como todo lo demás. El lugar que la vio crecer y volverse mujer se había convertido en un museo de recuerdos demasiado recientes, demasiado dolorosos. Ahora, la mujer en que se había transformado debía enfrentar hechos terribles, más propios de una pesadilla. 

Los traicioneros McAllister se habían infiltrado en las tierras McKinnon hacía varios meses, con la intención de asesinar al laird y apropiarse de todos sus dominios, incluyendo el bosque sagrado. Un plan bastante astuto para quienes las highlands conocían como bárbaros sin cerebro. Crystal debería sentirse afortunada por haber resultado relativamente ilesa de la feroz contienda una vez que se había descurbierto, si debería. Pero las circunstancias no fueron tan consideradas con el resto de su familia: su padre resultó gravemente herido mientras luchaba defendiendo a su gente, sus hermanos también estaban lastimados, pero aún así salieron a la persecución de los traidores, y su madre... no, decididamente no iba a pensar en eso. No tenía la fortaleza de enfrentarlo sin derrumbarse.

Tocó débilmente la puerta y luego entró a los aposentos del laird. Sally le dio la bienvenida con un semblante abatido y marcado por la impotencia, con esa mirada le confirmó que sus peores temores se volvían realidad. Se internó en la habitación pasando al lado de la criada y le colocó una mano en el hombro en señal de apoyo. Caminó acercándose al lecho, sentándose en la misma silla que la había recibido los últimos días. La imagen que sus ojos captaron amenazó con derrumbar su control, estuvo muy cerca de estallar en llanto. En el centro del lecho estaba la sombra del hombre que hasta hace pocos días era Frederick McKinnon, sus ojos afiebrados luchaban por mirarla y extendía una mano hacia ella. Crystal tomó su mano callosa y la apretó fuerte, tratando inútilmente de pasar algo de su propia vida a su querido padre. Si tan solo hubiese una forma de salvarlo, si estuviese en sus manos librarle de todo ese sufrimiento, lo haría sin dudar. Pero ya todo quedaba a manos del cruel destino, aquel que después de tantos golpes, les abofeteaba una vez más, dejándolos lastimados y rotos.

-Padre -susurró con la voz quebrada.
-Mi... niña...

Apenas podía hablar. El corazón de Crystal lloró de pena dentro de su pecho, derramando las lágrimas que sus ojos se negaban a liberar.

-No debes esforzarte padre- murmuró suavemente secando la húmeda frente.
-Debo de... decirte algo importante -se detuvo ahogado por un ataque de tos. Al recuperar el aliento prosiguió- ¿Han vuelto ya tus hermanos?
-Aún no -contuvo su angustia, estaba terriblemente preocupada por ellos.
-Ellos ya lo saben, debo... decírtelo a ti.
-¿Decirme que cosa padre? ¿Que sucede? -interrogó pacientemente.

El sabio señor McKinnon balbuceó incoherencias que Crystal en un primer momento no consiguió entender, ya que la voz se le iba por momentos. Sus finos labios imitaron pobremente palabras como trato, alianza..., ella estaba realmente confundida. Su mente no tenía tiempo en esos momentos para preocuparse por alianzas de otros, bastantes problemas tenía en sus hombros para cargar también con los ajenos. Volvió a la realidad en que se había transformado su mundo cuando su padre la miró fijamente, sorprendiéndola. Se notaba increíblemente lúcido y consciente, la chica le dedicó toda su atención.

-Cuando... los problemas con los McAllister comenzaron -Crystal se mantuvo quieta mientras su padre hablaba- tomé una decisión que te incluye a ti hija. 
-¿Que? -chilló.
-Tus hermanos ya lo saben, ya estaba asegurado antes de que atacaran el castillo -Crystal lo miró interrogante- nuestra única esperanza contra los McAllister es unir fuerzas con los McRae.

En ese momento se abrió la puerta de la habitación. Crystal giró su cabeza tan rápido que se quedó momentáneamente aturdida, sin poder comprender quién estaba frente a ella. Enfocó su mirada, y con asombro, descubrió debajo de toda la suciedad y la sangre, la cara de su hermano Clyde. Si no fuera porque los rasgos y la estatura eran los mismos hubiese podido jurar que se trataba de otra persona. Estaba asqueroso, con múltiples raspones y heridas a lo largo del cuerpo. Pero fue la expresión de su rostro lo que agitó nuevamente el ya preocupado corazón de la muchacha, su querido hermano mostraba tal expresión atormentada que le dolió enormemente. Sus ojos eran una mezcla de dolor, furia, impotencia... tantas emociones diferentes los opacaban. Sintió que las lágrimas se le agolpaban en los ojos, parpadeó fuerte para detenerlas. Este no es el momento para llorar se reprochó.

-Hija -la llamó Frederick. Crystal paseó su mirada entre ambos hombres- se ha acordado una unión con el clan McRae. 
-¿Cómo? -por dios, que no fuese lo que estaba pensando- te refieres a...
-Tu unión al laird -le apretó las manos y mirándola a los ojos le confirmó sus temores- Vas a casarte con Elliot McRae en una semana.

Crystal miró la faz compungida de su progenitor, sin poder creerse lo que acababa de escuchar. ¡No puede ser! gritó una voz dentro de su cabeza. Casarse con alguien del clan rival es de por si una idea espantosa, pero tener que casarse con el laird es algo todavía peor. ¿Cómo iba a poder casarse con ese hombre? ni siquiera lo conocía. Pero su conciencia le arrojó la verdad a la cara: Si puedes casarte y lo harás, tu gente depende de ello. Se apartó del lecho de su padre, que luego de soltarle las "buenas nuevas" volvió a sumirse en el mundo de los sueños. Miró a Clyde a los ojos, solo para encontrar en ellos la confirmación de su sentencia. Ya no pudo soportarlo más, salió corriendo de las dependencias del laird, dirigiéndose hacia su escondite en la torre. El lugar a donde siempre iba cuando se sentía sola o triste -Sentimientos que últimamente era bastante comunes para ella-. Corrió sin importarle que las personas la observaran. Subió a la torre con los ojos cuajados en lágrimas y se recostó contra la pared del fondo, dejando salir por fin toda la desesperación, toda la rabia y la impotencia que le llenaban el corazón. Los sollozos desesperados que escapaban de su pecho cortaban el aire silencioso, y le quemaban la garganta al ser expulsados en tropel.

Pasó algún tiempo antes de que Crystal consiguiera serenarse y fue entonces que se permitió pensar en la prueba más reciente que le había mandado la vida. Ahora que había desahogado parte de su pena, podía pensar más fríamente. Entendía los motivos de su familia para concretar el enlace, pues las fuerzas McKinnon se encontraban bastante mermadas gracias a los ataques. Pero eso no lo hacía más fácil de aceptar y mucho menos de llevar a cabo. Aún así, la cruel vocecita de su conciencia, no paraba de aguijonearle, gritándole que eso era lo que debía hacer. Eres hija del laird, le dijo, y si en sus manos estaba la salvación de su gente ella no podía hacerse la desentendida, pues sabía cual era su deber. Entendía cual era su misión, solo esperaba esta vez estar a la altura de lo que se esperaba de ella.


Rendido por tu Amor Prólogo!

Antes que nada, quisiera agradecer a las personas que siguen mis historias, es un placer para mi escribir. Aunque no soy una completa experta.

Segundo, quisiera mencionar que debido a que ahora estoy bastante complicada con mis estudios y esas cosas, no voy a tener un día fijo de publicación, iré subiendo los capítulos a medida que pueda. Espero que todo salga excelente al final y pueda culminar esta historia y otras que tengo pendientes por ahí.

Para finalizar, quisiera agregar que mis novelas favoritas son las escocesas (No por eso dejan de gustarme los demás géneros), así que voy a imprimir mi mayor esfuerzo en esta novela y deseo poder complacerles y que sea del agrado de todos.

*********



PRÓLOGO:

"Cuando una anualidad termine y sea reemplazada por otra, 
las Hadas bajarán de las nubes para limpiar el espejo
y que así continúe reflejando el cielo.
Ambas esquinas lo desean movidas por sus venas egoístas,
solo cuando dos sean uno la providencia les concederá
la gracia y la sabiduría que los guiará en el futuro
fortaleciendo los lazos que serán una vez más indestructibles"


-----ooooo-----

Los McRae y los McKinnon no se consideraban entre ellos mismos precisamente amigos.

Habitantes contiguos relacionados por un lazo netamente territorial podría ser más acertado. Respetaban los límites... sí. Les agradaba respetar los límites... no. 

A pesar de que no les hacía la menor gracia mantener la promesa y no invadir y tomar por la fuerza las tierras sagradas, eran highlanders. Y los highlanders mantienen sus promesas y, sobre todo, su honor. Por eso, ya llevaban al rededor de diez años conviviendo en tensa armonía. Esperando a que llegara el día en que alguno de los dos bandos cediera en su posición, para que entonces el otro tomara lo que a ambos se les estaba negando desde hacía tanto. El bosque de Las Hadas.

Los McKinnon eran un clan grande y poderoso. Dueños de las tierras al sureste de la región. Las amplias montañas se unían formando un valle que daba cobijo a las cabañas esparcidas a lo largo del contorno. El castillo se encontraba en una meseta montañosa un poco más elevada, una majestuosa e imponente estructura con dos torres, de color gris plomo que se alzaba contra el atardecer. En la primavera los brezos de múltiples colores inundaban las vastas tierras llenando la vista con su belleza, transformando las montañas en ríos de color que arrojaban matices en cualquier dirección en que se mirara. 

Los McRae se encontraban más al norte, cerca del acantilado de Sidh, un amplio pedregal envuelto por azules y profundas aguas, que rompían con fuerza contra las rocas. La bruma marina se elevaba con el viento brindándole al paisaje un aire místico absolutamente hipnotizador. Las tierras McRae abarcaban grandes porciones de suelo fértil, cubierto de florecillas. Las cabañas se ubicaban en forma de abanico todas frente al castillo, que como un guardián se elevaba detrás, vigilando todo lo que la vista alcanzara abarcar. 

Ambos llevaban años de conflictos y discusiones. Ambos vivían enfrentados, sin darse cuenta de que al dañar también ellos resultaban dañados. Ambos estaban cegados por la arrogancia y la ambición. Jamás se darían cuenta, mientras vivieran, que el azar ya había jugado sus cartas, y ante los planes de la fortuna nada de lo que pudiesen hacer iba a mantenerlos alejados, si su destino era estar juntos.

Es ahí donde comienza nuestra historia...


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22 de mayo de 2012

Serie Highlander, Karen Marie Moning

1. MÁS ALLÁ DE LA NIEBLA DE LAS HIGHLANDS
En el reino todo el mundo lo conoce como Halcón, legendario predador de los campos de batalla y los tocadores de las damas. Ninguna mujer puede resistirse a sus encantos, pero ninguna ha conquistado jamás su corazón. Hasta que un hada vengativa hace caer a Adrienne de Simone, del moderno Seattle a la Escocia medieval...

2. PARA DOMAR A UN HIGHLANDER
Gavrael McIllioch había nacido en un clan de guerreros de fuerza sobrenatural, pero abandonó su nombre y su castillo de las Highlands decidido a escapar del sombrío destino de sus antepasados. Ocultando su identidad al implacable clan rival que lo perseguía, pasó a llamarse Grimm para proteger a la gente que le importaba y juró no admitir jamás su amor por la encantadora Jillian St. Claire. Y entonces el padre de Jillian lo convocó con urgencia para que luchara en una competición en la que el ganador se casaría con la dama…

3.  EL TOQUE DE UN HIGHLANDER
El señor de Brodie, un poderoso guerrero escocés que vive en un mundo regido por leyes ancestrales, es incapaz de enamorarse de ninguna mujer. Un día sin embargo, ocurre un misterioso accidente y, de repente, una bella muchacha del siglo XXI se traslada al pasado. Lisa, moderna e independiente, aparece por arte de magia en la habitación de un bravo guerrero medieval y desea sobre todo huir cuanto antes de ese recóndico e inhóspito lugar. Pero no sabe que el señor de Brodie tiene otros planes, y mucho menos que está a punto de conquistar su corazón.  

4. EL BESO DEL HIGHLANDER
Encantado por un poderoso hechizo gitano, Drustan McKeltar lleva más de cinco siglos oculto en las profundidades de una cueva, sumido en un sueño eterno que burla a la muerte y el tiempo. Cuando la ciéntifica de Gwen Cassidy, que está de vacaciones por Escocia buscando un amor verdadero, lo despierta en pleno siglo XXI, Drustan descubre que no queda nada de su linaje y que las Highlands, las Tierras Altas Escocesas, no son más que un montón de ruinas. Pero Drustan no es un simple escocés, sino que por sus venas aún corre auténtica sangre druida y tiene la oportunidad de remediarlo. Acompañado de Gewn, extraña mujer de insolente lenguaje que lo tacha de loco, emprenderá un viaje por Escocia buscando el portal que lo devuelva a su tiempo y así evitar su maldición. 

5. EL HIGHLANDER OSCURO
Desde su ático en Manhattan, Dageus McKeltar contempla una ciudad resplandeciente, mientras dentro de él habita un oscuro vacío. McKeltar es a la vez un escocés del siglo XVI y un neoyorquino del siglo XX que libra una batalla imposible contra los trece druidas que han tomado posesión de su alma. Chloe Zanders, una estudiosa de objetos antiguos cuya familia procede de Escocia, conoce por casualidad a Dageous. Chloe no tardará en enfrentarse al reto supremo: luchar contra trece espíritus malignos por el corazón de un hombre.

6. EL HIGHLANDER INMORTAL
Con su larga melena y sus fascinantes ojos, Adam Black es sinónimo de problemas. Inmortal y arrogante, es un maestro de la seducción que puede recorrer el tiempo y los continentes… hasta que una maldición lo despoja de su inmortalidad y lo vuelve invisible. Sólo le queda una esperanza: que la única mujer en el mundo capaz de verlo acceda a ayudarlo. Gabrielle O’Callaghan, una estudiante de Derecho, ha sido maldecida con la capacidad de ver ambos mundos, el de los mortales y el de las criaturas mágicas. En cuanto ve a Adam Black, está segura de que ese hombre podría ser su perdición. Adam la arrastrará a un mundo de hadas que hierve de mortíferas intrigas… Si consiguen alzarse con la victoria, ganarán una recompensa que pocos mortales llegan a conocer jamás: un amor que no terminará nunca.

7. EL HECHIZO DEL HIGHLANDER
Un diabólicamente atractivo guerrero celta atrapado en el tiempo... y una mujer dispuesta a pagar el máximo precio para liberarle. 
Antiquismos secretos les persiguen. El peligro mortal y un deseo irresistible ensombrecen cada uno de sus movimientos. Es una relación para toda la eternidad. Y todo lo que les separa son "simplemente" mil trescientos años...

8. EN TUS SUEÑOS
En el año 928 un guerrero escocés se haya prisionero en el Reino de las Hadas. Ha sido engañado por el monarca de las Hadas, obligado a conceder cinco años de su vida a cambio de las vidas de los miembros de su clan. Lo que no le ha explicado el taimado monarca es que cinco años en el oculto reino equivalen a quinientos años mortales. Cuando acabe el tiempo previsto podrá volver al mundo humano durante un mes, si al cabo de éste no ha conseguido encontrar un amor verdadero, seguira cautivo. Es aquí donde entrará en escena la Reina de las Hadas y su corte creando con su magia recuerdos en la única mujer capaz de salvarlo.

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22 de mayo de 2011

Rendido por tu Amor... Capítulo 1

Crystal mantuvo su paso lento y orgulloso sólo porque era consiente de que todos los que se hallaban en la habitación la observaban. De haberse encontrado sola, hubiese comenzado a correr  por los pasillos inmediatamente como alma que lleva el diablo. Pero no iba a permitir mas habladurías. Ya no más. Su padre se encontraba gravemente enfermo, la situación ya no era como antes, se había tornado casi insostenible. Ahora le tocaba a ella defender y mantener su hogar, como hija del laird que era, se aseguraría de mantener todo en orden. Puede que la consideraran indefensa y frágil como una estatuilla de porcelana, tan maleable como la cera cerca del fuego, pero todos se equivocaban. Era su deber, y sobre todo la voluntad de su corazón hacer lo correcto en los momentos difíciles como estos.

Miró detenidamente mientras avanzaba los pasillos que fueron testigos de su infancia tierna y despreocupada. Los salones que hasta hace poco albergaron risas y sueños ahora eran lúgubres, como todo lo demás. El lugar que la vio crecer y volverse mujer se había convertido en un museo de recuerdos demasiado recientes, demasiado dolorosos. Ahora, la mujer en que se había transformado debía enfrentar hechos terribles, más propios de una pesadilla. 

Los traicioneros McAllister se habían infiltrado en las tierras McKinnon hacía varios meses, con la intención de asesinar al laird y apropiarse de todos sus dominios, incluyendo el bosque sagrado. Un plan bastante astuto para quienes las highlands conocían como bárbaros sin cerebro. Crystal debería sentirse afortunada por haber resultado relativamente ilesa de la feroz contienda una vez que se había descurbierto, si debería. Pero las circunstancias no fueron tan consideradas con el resto de su familia: su padre resultó gravemente herido mientras luchaba defendiendo a su gente, sus hermanos también estaban lastimados, pero aún así salieron a la persecución de los traidores, y su madre... no, decididamente no iba a pensar en eso. No tenía la fortaleza de enfrentarlo sin derrumbarse.

Tocó débilmente la puerta y luego entró a los aposentos del laird. Sally le dio la bienvenida con un semblante abatido y marcado por la impotencia, con esa mirada le confirmó que sus peores temores se volvían realidad. Se internó en la habitación pasando al lado de la criada y le colocó una mano en el hombro en señal de apoyo. Caminó acercándose al lecho, sentándose en la misma silla que la había recibido los últimos días. La imagen que sus ojos captaron amenazó con derrumbar su control, estuvo muy cerca de estallar en llanto. En el centro del lecho estaba la sombra del hombre que hasta hace pocos días era Frederick McKinnon, sus ojos afiebrados luchaban por mirarla y extendía una mano hacia ella. Crystal tomó su mano callosa y la apretó fuerte, tratando inútilmente de pasar algo de su propia vida a su querido padre. Si tan solo hubiese una forma de salvarlo, si estuviese en sus manos librarle de todo ese sufrimiento, lo haría sin dudar. Pero ya todo quedaba a manos del cruel destino, aquel que después de tantos golpes, les abofeteaba una vez más, dejándolos lastimados y rotos.

-Padre -susurró con la voz quebrada.
-Mi... niña...

Apenas podía hablar. El corazón de Crystal lloró de pena dentro de su pecho, derramando las lágrimas que sus ojos se negaban a liberar.

-No debes esforzarte padre- murmuró suavemente secando la húmeda frente.
-Debo de... decirte algo importante -se detuvo ahogado por un ataque de tos. Al recuperar el aliento prosiguió- ¿Han vuelto ya tus hermanos?
-Aún no -contuvo su angustia, estaba terriblemente preocupada por ellos.
-Ellos ya lo saben, debo... decírtelo a ti.
-¿Decirme que cosa padre? ¿Que sucede? -interrogó pacientemente.

El sabio señor McKinnon balbuceó incoherencias que Crystal en un primer momento no consiguió entender, ya que la voz se le iba por momentos. Sus finos labios imitaron pobremente palabras como trato, alianza..., ella estaba realmente confundida. Su mente no tenía tiempo en esos momentos para preocuparse por alianzas de otros, bastantes problemas tenía en sus hombros para cargar también con los ajenos. Volvió a la realidad en que se había transformado su mundo cuando su padre la miró fijamente, sorprendiéndola. Se notaba increíblemente lúcido y consciente, la chica le dedicó toda su atención.

-Cuando... los problemas con los McAllister comenzaron -Crystal se mantuvo quieta mientras su padre hablaba- tomé una decisión que te incluye a ti hija. 
-¿Que? -chilló.
-Tus hermanos ya lo saben, ya estaba asegurado antes de que atacaran el castillo -Crystal lo miró interrogante- nuestra única esperanza contra los McAllister es unir fuerzas con los McRae.

En ese momento se abrió la puerta de la habitación. Crystal giró su cabeza tan rápido que se quedó momentáneamente aturdida, sin poder comprender quién estaba frente a ella. Enfocó su mirada, y con asombro, descubrió debajo de toda la suciedad y la sangre, la cara de su hermano Clyde. Si no fuera porque los rasgos y la estatura eran los mismos hubiese podido jurar que se trataba de otra persona. Estaba asqueroso, con múltiples raspones y heridas a lo largo del cuerpo. Pero fue la expresión de su rostro lo que agitó nuevamente el ya preocupado corazón de la muchacha, su querido hermano mostraba tal expresión atormentada que le dolió enormemente. Sus ojos eran una mezcla de dolor, furia, impotencia... tantas emociones diferentes los opacaban. Sintió que las lágrimas se le agolpaban en los ojos, parpadeó fuerte para detenerlas. Este no es el momento para llorar se reprochó.

-Hija -la llamó Frederick. Crystal paseó su mirada entre ambos hombres- se ha acordado una unión con el clan McRae. 
-¿Cómo? -por dios, que no fuese lo que estaba pensando- te refieres a...
-Tu unión al laird -le apretó las manos y mirándola a los ojos le confirmó sus temores- Vas a casarte con Elliot McRae en una semana.

Crystal miró la faz compungida de su progenitor, sin poder creerse lo que acababa de escuchar. ¡No puede ser! gritó una voz dentro de su cabeza. Casarse con alguien del clan rival es de por si una idea espantosa, pero tener que casarse con el laird es algo todavía peor. ¿Cómo iba a poder casarse con ese hombre? ni siquiera lo conocía. Pero su conciencia le arrojó la verdad a la cara: Si puedes casarte y lo harás, tu gente depende de ello. Se apartó del lecho de su padre, que luego de soltarle las "buenas nuevas" volvió a sumirse en el mundo de los sueños. Miró a Clyde a los ojos, solo para encontrar en ellos la confirmación de su sentencia. Ya no pudo soportarlo más, salió corriendo de las dependencias del laird, dirigiéndose hacia su escondite en la torre. El lugar a donde siempre iba cuando se sentía sola o triste -Sentimientos que últimamente era bastante comunes para ella-. Corrió sin importarle que las personas la observaran. Subió a la torre con los ojos cuajados en lágrimas y se recostó contra la pared del fondo, dejando salir por fin toda la desesperación, toda la rabia y la impotencia que le llenaban el corazón. Los sollozos desesperados que escapaban de su pecho cortaban el aire silencioso, y le quemaban la garganta al ser expulsados en tropel.

Pasó algún tiempo antes de que Crystal consiguiera serenarse y fue entonces que se permitió pensar en la prueba más reciente que le había mandado la vida. Ahora que había desahogado parte de su pena, podía pensar más fríamente. Entendía los motivos de su familia para concretar el enlace, pues las fuerzas McKinnon se encontraban bastante mermadas gracias a los ataques. Pero eso no lo hacía más fácil de aceptar y mucho menos de llevar a cabo. Aún así, la cruel vocecita de su conciencia, no paraba de aguijonearle, gritándole que eso era lo que debía hacer. Eres hija del laird, le dijo, y si en sus manos estaba la salvación de su gente ella no podía hacerse la desentendida, pues sabía cual era su deber. Entendía cual era su misión, solo esperaba esta vez estar a la altura de lo que se esperaba de ella.


21 de mayo de 2011

Rendido por tu Amor Prólogo!

Antes que nada, quisiera agradecer a las personas que siguen mis historias, es un placer para mi escribir. Aunque no soy una completa experta.

Segundo, quisiera mencionar que debido a que ahora estoy bastante complicada con mis estudios y esas cosas, no voy a tener un día fijo de publicación, iré subiendo los capítulos a medida que pueda. Espero que todo salga excelente al final y pueda culminar esta historia y otras que tengo pendientes por ahí.

Para finalizar, quisiera agregar que mis novelas favoritas son las escocesas (No por eso dejan de gustarme los demás géneros), así que voy a imprimir mi mayor esfuerzo en esta novela y deseo poder complacerles y que sea del agrado de todos.

*********



PRÓLOGO:

"Cuando una anualidad termine y sea reemplazada por otra, 
las Hadas bajarán de las nubes para limpiar el espejo
y que así continúe reflejando el cielo.
Ambas esquinas lo desean movidas por sus venas egoístas,
solo cuando dos sean uno la providencia les concederá
la gracia y la sabiduría que los guiará en el futuro
fortaleciendo los lazos que serán una vez más indestructibles"


-----ooooo-----

Los McRae y los McKinnon no se consideraban entre ellos mismos precisamente amigos.

Habitantes contiguos relacionados por un lazo netamente territorial podría ser más acertado. Respetaban los límites... sí. Les agradaba respetar los límites... no. 

A pesar de que no les hacía la menor gracia mantener la promesa y no invadir y tomar por la fuerza las tierras sagradas, eran highlanders. Y los highlanders mantienen sus promesas y, sobre todo, su honor. Por eso, ya llevaban al rededor de diez años conviviendo en tensa armonía. Esperando a que llegara el día en que alguno de los dos bandos cediera en su posición, para que entonces el otro tomara lo que a ambos se les estaba negando desde hacía tanto. El bosque de Las Hadas.

Los McKinnon eran un clan grande y poderoso. Dueños de las tierras al sureste de la región. Las amplias montañas se unían formando un valle que daba cobijo a las cabañas esparcidas a lo largo del contorno. El castillo se encontraba en una meseta montañosa un poco más elevada, una majestuosa e imponente estructura con dos torres, de color gris plomo que se alzaba contra el atardecer. En la primavera los brezos de múltiples colores inundaban las vastas tierras llenando la vista con su belleza, transformando las montañas en ríos de color que arrojaban matices en cualquier dirección en que se mirara. 

Los McRae se encontraban más al norte, cerca del acantilado de Sidh, un amplio pedregal envuelto por azules y profundas aguas, que rompían con fuerza contra las rocas. La bruma marina se elevaba con el viento brindándole al paisaje un aire místico absolutamente hipnotizador. Las tierras McRae abarcaban grandes porciones de suelo fértil, cubierto de florecillas. Las cabañas se ubicaban en forma de abanico todas frente al castillo, que como un guardián se elevaba detrás, vigilando todo lo que la vista alcanzara abarcar. 

Ambos llevaban años de conflictos y discusiones. Ambos vivían enfrentados, sin darse cuenta de que al dañar también ellos resultaban dañados. Ambos estaban cegados por la arrogancia y la ambición. Jamás se darían cuenta, mientras vivieran, que el azar ya había jugado sus cartas, y ante los planes de la fortuna nada de lo que pudiesen hacer iba a mantenerlos alejados, si su destino era estar juntos.

Es ahí donde comienza nuestra historia...



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