Duda que sean Fuego las Estrellas, duda que el Sol se Mueva, duda que la Verdad sea Mentira
pero no dudes nunca que Te Amo.
William Shakespeare

31/05/2012

La Melodía en Mí

Hola, queridos lectores.

Hoy les traigo un relato muy cortito, con el que tuve la fortuna de participar en el concurso de Olga Salar, que celebra sus casi 2000 seguidores, y también el super éxito que está teniendo su novela Melodía Inmortal... 

Lo voy a publicar para que todos puedan leerlo (a ver si así me trae un poco de suerte), y estoy cruzando los dedos a ver si gano... 




Las notas del vals se deslizan por el salón de baile, flotando de aquí para allá delicadamente, como una bruma cálida y acogedora. Por una vez, me olvido de la torpeza de mis pies y me dejo llevar por el ritmo sutil de la música, que abandona lentamente las teclas del piano y se filtra entre mi ropa para acariciarme la piel de arriba abajo.

¡Oh, él es maravilloso!

Aunque hay otras parejas en la sala de prácticas, yo me siento en las nubes. Y es que mi cuerpo vibra de emoción cada vez que nuestras miradas se cruzan. Yo ya no puedo controlar a mi corazón, que se desborda de amor por él.

De pronto el ritmo cambia, y él desliza sus manos alrededor de mi cintura para hacerme girar sobre el suelo de espejos. Nuestros ojos se cruzan nuevamente, y la forma en que sus verdes pupilas me miran me hace sentir en el cielo, porque un pacto secreto se ha sellado entre nosotros a partir de ese instante.

Así que yo cierro los ojos, entregándome, y deseando que ese momento perfecto no acabe jamás.

Y perdiéndome en la melodía infinita…

Yo vuelo.



¡Deseenme suerte!
Hasta otra
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31/05/2012

La Melodía en Mí

Publicado por Daniela Agrafojo a las 6:30 AM 0 Toque (s)
Hola, queridos lectores.

Hoy les traigo un relato muy cortito, con el que tuve la fortuna de participar en el concurso de Olga Salar, que celebra sus casi 2000 seguidores, y también el super éxito que está teniendo su novela Melodía Inmortal... 

Lo voy a publicar para que todos puedan leerlo (a ver si así me trae un poco de suerte), y estoy cruzando los dedos a ver si gano... 




Las notas del vals se deslizan por el salón de baile, flotando de aquí para allá delicadamente, como una bruma cálida y acogedora. Por una vez, me olvido de la torpeza de mis pies y me dejo llevar por el ritmo sutil de la música, que abandona lentamente las teclas del piano y se filtra entre mi ropa para acariciarme la piel de arriba abajo.

¡Oh, él es maravilloso!

Aunque hay otras parejas en la sala de prácticas, yo me siento en las nubes. Y es que mi cuerpo vibra de emoción cada vez que nuestras miradas se cruzan. Yo ya no puedo controlar a mi corazón, que se desborda de amor por él.

De pronto el ritmo cambia, y él desliza sus manos alrededor de mi cintura para hacerme girar sobre el suelo de espejos. Nuestros ojos se cruzan nuevamente, y la forma en que sus verdes pupilas me miran me hace sentir en el cielo, porque un pacto secreto se ha sellado entre nosotros a partir de ese instante.

Así que yo cierro los ojos, entregándome, y deseando que ese momento perfecto no acabe jamás.

Y perdiéndome en la melodía infinita…

Yo vuelo.



¡Deseenme suerte!
Hasta otra
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